Factor de fe

Me tocaba ir a la universidad a tomar la única clase que tomo presencial en mi último semestre (yaaas, ¡por fin!) y salí temprano, lo suficiente temprano para decir “No quiero llegar a casa ahora, déjame tomar un tiempo para mí.” Recordé que había un “Coffee Shop” que me habían recomendado varias amistades y me tiré la misión de encontrarlo. Llegué y compré mi cafecito con miedo a que no me hiciera daño (hay algunas marcas de café que me provocan taquicardia)

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